Teóricamente azarado por el sin fin de conexiones existentes entre los diversos planos de la realidad que pertenecen al universo de las vidas posibles. Los mundos se tocan y las vidas se construyen en base a proyectos paralelos que van armando un entramado humano; cimientos firmes para hablar de las razones reales de lo que parece sin ser.
La apariencia se suma al reflejo que exhibe un espejo ubicado en la vitrina principal. El tamaño del artefacto permite la total visualización del horizonte; el ser humano, pobre lacayo de un Supremo, ha luchado durante siglos por llevar a buen puerto el sueño de ver todo el horizonte en un único plano bidimensional. Todo lo posible y todo lo real reflejado en el espacio finito de un cristal.
"Todo", a esa palabra queda reducido el sueño del hombre que quiere abarcar el espectro de lo infinito; infinitas realidades, infinitos universos, minutos infinitos, horas infinitas, días infinitos. La transformación de lo perecedero en el todo aleja del sujeto la posibilidad de idea alguna más allá de la totalidad. Se pregunta por el ser cuando suena un "¿qué somos?", pero en el subtexto de la interrogante se encuentra un "quiero ser aquello que es sin que otro ser sea posible". Un juego de palabras que resume la utilidad práctica del lenguaje a la hora de disfrazar el significado real de una sentencia.
Todo resumido en un plano. Todo.
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