miércoles, 7 de septiembre de 2011

Intentos ininterrumpidos ante una alarma de migraña

Imágenes que me envían de regreso al ritmo de una patada en los huevos; el dolor se incrementa, todo se potencia, la casa parece dar vueltas en el minuto cero del pánico. Vivir porque a uno le da la gana, he ahí el tema que aviva la migraña constante. Vivir porque sí. Vivir porque en el colegio nos dijeron que vivir es lo que hay que hacer. El placer de la vida se desploma como sólo puede...
Las alegorías a las que se llegan en los momentos de migraña intensa son realmente aterradoras para el que las vive. Desde los inicios de la ciencia psicoanalítica se tiene claro que la metáfora no es realmente un recurso literario sino un arma que utiliza el subconsciente para disuadir al sujeto de llevar la batuta en la ejecución de empresas que van en pos de la autodestrucción del recurso imprescindible que para el ser humano es la memoria.
... Y me quedo trabado porque el hilo de la argumentación se pierde en los espasmos; los retortijones sirven para eso: dejan en el aire las ideas que a su vez apuñalan al cerebro, haciendo más intenso aquello que ya es intolerable.
Ella me ve como ven los ausentes, desde la posición pasiva de una foto de perfil de Facebook. Ella me ve con la mirada del momento en el que sentí que todo giraba alrededor...
El intento de apoderarse del proceso consciente requiere de una intervención ininterrumpida que permita el aislamiento y la posterior destrucción del artefacto metafórico. En todo momento se debe tener presente el objetivo final del procedimiento: liberar al enfermo del vicio que le suponen las alegorías y las metáforas en el universo del lenguaje poético.
... Las construcciones que derivan en cimientos inestables...
Todo a su tiempo. La intervención precisa calma.
... Un universo paralelo en el que las lágrimas corren...
Sólo se puede confiar en la acción constante.
... Pido una pausa y me siento a ver el techo blanco de mi cuarto. ¡Qué alegres son los techos blancos!

No hay comentarios: