Si te digo exactamente lo que quieres escuchar. Si te digo exactamente lo que quieres que te diga. Si... Para, frénamelo ahí. Ya lo sé. Ya sé lo que va a venir y sé lo que quieres decir cuando dices lo que dices. Nada de eufemismos ni edulcorantes para esto que pretendes soltar. Limítate a dar los golpes necesarios y luego regresa a tu apartamento con ese sabor a nada que se queda en la boca por mucho dentífrico que le superpongas.
Frena los impulsos, las ideas y todo ese conglomerado de acontecimientos casuales que pretendes abalanzar sobre tu espalda. Las 5 de la mañana de un lunes no son horas para escupir gargajos densos en la cara de alguien inocente. Si te digo que...
Si te callas. Creo que si haces silencio se alinearán los planetas y toda la paja que tienes por discurso podrá quedar manuscrita en algún papel de baño cuyo único destino posible será el de terminar en una cañería aleatoria. Quizás los discursos...
Lo mejor es callar cuando se tiene poco que decir.
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